La Visita del Padre Provincial a Nuestra Comunidad

La Visita del Padre Provincial a Nuestra Comunidad

Sábado, 14 de marzo. El alba en nuestra comunidad parroquial no fue una mañana cualquiera; fue un despertar marcado por la oración, la fraternidad y el carisma mercedario que nos une. En punto de las 7:00 a.m., el repique de las campanas convocó a los fieles y a los diversos apostolados para participar en la Santa Eucaristía, el corazón de nuestra vida cristiana y fuente de toda nuestra labor apostólica.

La celebración revistió una solemnidad especial al ser presidida por el Padre Provincial, Fray Jesús Luja, O. de M., superior de la Orden de la Merced. Su presencia entre nosotros no solo representa el vínculo de autoridad, sino principalmente el de la caridad y la guía espiritual que fortalece nuestras raíces mercedarias. Concelebrando este banquete eucarístico, nos acompañó nuestro querido párroco, Fray Martín Reyna Bautista, O. de M., cuya labor constante ha sido el motor de los grupos que hoy dan vida a esta porción del Pueblo de Dios.


Un Solo Cuerpo, Diversos Carismas

La convocatoria fue respondida con entusiasmo por los hermanos de los diferentes apostolados: desde los Ministros de la Comunión y el Grupo de Liturgia, hasta los Promotores de la Fe y los grupos de Orden Tercera Mercedaria y Adoración Nocturna Mexicana. Todos, con sus respectivos carismas, se unieron en un solo espíritu para recibir el mensaje de unidad y servicio que la Orden de la Merced promueve desde su fundación: liberar de las cautividades modernas a través del amor de Cristo.

Durante la homilía, se enfatizó la importancia de la misión compartida. La presencia del Padre Provincial recordó a los asistentes que cada pequeño esfuerzo en las colonias, cada visita a los enfermos y cada curso de Biblia es una pieza fundamental en el gran mosaico de la evangelización. La Eucaristía concluyó entre saludos fraternos y un renovado compromiso de seguir siendo una "iglesia en salida", bajo la protección de Nuestra Señora de la Merced, redentora de cautivos.

La Familia Mercedaria celebra con júbilo su tradicional Posada 2025

En un ambiente de profunda alegría cristiana y preparación espiritual para el nacimiento del Salvador, nuestra comunidad vivió el día de ayer la esperada Posada Mercedaria 2025. La cita tuvo lugar en punto de las ocho de la noche, momento en que los corazones se unieron para rememorar el peregrinaje de la Sagrada Familia. Este encuentro anual, más que una tradición, se consolidó como un espacio de oración y regocijo para todos los fieles que forman parte de nuestra vida parroquial.

La celebración contó con la presencia y guía espiritual de nuestro párroco, Fray Martín Reyna Bautista, O. de M., y nuestro vicario, Fray Enrique Ortega, O. de M. Bajo el carisma de la Merced, ambos frailes encabezaron el caminar de los fieles, animando a los presentes a abrir las puertas del corazón al Niño Jesús que está por venir. La guía de nuestros pastores fue fundamental para recordar que el centro de nuestras festividades debe ser siempre la figura de Cristo y el misterio de su Encarnación.

A esta convocatoria acudieron con entusiasmo todos los grupos del apostolado, quienes con su participación activa dieron vida a esta festividad. Fue una noche marcada por la convivencia fraterna en Cristo Nuestro Señor, donde los distintos carismas de la parroquia se fundieron en un solo espíritu de familia. Los cantos, las reflexiones y el compartir fraterno fueron el reflejo de una comunidad viva que camina unida, fortaleciendo los lazos de caridad que nos identifican como hijos de María de la Merced.

Damos un agradecimiento especial a cada grupo y movimiento por su entrega y por hacer de esta posada un testimonio de unidad parroquial. Que este momento de gracia nos permita llegar a la Navidad renovados en la fe y la esperanza. Pedimos al Señor que bendiga a cada integrante de nuestra comunidad y que la luz de Belén ilumine sus hogares durante todo el año venidero. ¡Gracias por vivir esta hermosa fraternidad en el nombre de Cristo!

Texto y foto cortesía de la Pastoral de la comunicación

Historia de la Orden de la Merced

La Orden de la Merced (Orden de la Redención de Cautivos) es una orden religiosa católica fundada en Barcelona en 1218 por San Pedro Nolasco, con la misión original de redimir cristianos cautivos en manos de musulmanes durante la Edad Media, añadiendo un cuarto voto de liberar a otros aunque su vida peligre. Llegó a América con los conquistadores, participando en la evangelización y estableciendo conventos, y hoy mantiene su carisma redentor en la pastoral penitenciaria, educativa y la atención a marginados, bajo la protección de la Virgen María de la Merced.